jueves, 30 de octubre de 2014

¿Qué piensan los ciudadanos de la inmersión lingüística?

Mercè Vilarrubias



Somos muchos los ciudadanos en Cataluña que no estamos de acuerdo con la política lingüística (PL) de la Generalitat. Algunos, como yo misma y otros colegas míos, tenemos la oportunidad de expresar este desacuerdo en artículos y ponencias, de argumentar los errores de la PL y cómo estos podrían subsanarse. Sin embargo, hay muchas personas que, de manera anónima, padecen la PL, sienten rechazo hacia ella o son absolutamente críticos pero sus razones son expresadas en privado.
La lengua es el símbolo por excelencia del nacionalismo y como es sabido, cualquier crítica es rechazada como un ataque al catalán
No es fácil significarse públicamente en este tema, el tema tabú, el tema minado. La lengua es el símbolo por excelencia del nacionalismo y como es sabido, cualquier crítica es rechazada como un ataque al catalán. El discurso nacionalista sobre este tema está muy bien trabado: o se está con ellos o se está contra ellos. O amas el catalán y por ello das apoyo a la PL de la Generalitat o lo odias y por ello cuestionas la PL. Hasta ahora, la crítica razonada ha sido imposible, que es exactamente lo que quieren los nacionalistas.
Las élites políticas y mediáticas nacionalistas son conscientes de que muchos ciudadanos no comparten la PL de la Generalitat pero ello no les preocupa mientras no sean muchos los que se manifiesten públicamente. Que a muchos no les gusta la PL, peor para ellos. Que algunos quieren expresarlo públicamente, que lo hagan; ya se encargará su aparato mediático de desacreditar estas críticas. O, como opción alternativa, se ignora la crítica, se la silencia, no existe. Atacar al discrepante o ignorarle, estas son las dos estrategias nacionalistas para mantener su hegemonía.
Si se trata de descalificar al que discrepa de la PL, los argumentos se centran en la persona que hace la crítica en lugar de en los argumentos. Por ejemplo, si el crítico es castellanohablante, su desacuerdo no es más que una muestra de su inadaptación y su españolismo. Si es un residente extranjero, aunque haga 30 años, pongamos por caso, que vive en Cataluña, el argumento para descalificarle es que no se entera, que no lo entiende, que al no ser de aquí, no puede emitir un juicio racional. Finalmente, si el crítico es catalanohablante, entonces es un bicho raro, un traidor, poseído por una enfermedad llamada auto-odio, la cual es conocida solo en los libros de psicopatología nacionalista. O sea que o eres un inadaptado o no te enteras o estás enfermo. La cuestión es neutralizar la crítica y descalificar al que la emite.
Las élites políticas y mediáticas nacionalistas son conscientes de que muchos ciudadanos no comparten la PL de la Generalitat pero ello no les preocupa mientras no sean muchos los que se manifiesten públicamente
Como consecuencia de este pensamiento único lingüístico, hay muchísimos ciudadanos, especialmente catalanohablantes nativos, persuadidos de que la PL de la Generalitat tiene todas las buenas intenciones del mundo. Es la única manera de proteger el catalán, dicen, y muchos lo creen de buena fe. Es lógico; en 30 años jamás han escuchado un discurso alternativo que les explique que otra PL es posible, que hay muchas maneras de promocionar una lengua minoritaria y que la que ha escogido la Generalitat no es ni mucho menos la más adecuada. Estos mismos ciudadanos son ignorantes de los derechos lingüísticos, de los suyos y de los de los demás. Desconocen también la violencia simbólica que se ejerce sobre los hablantes del español cuando se califica esta lengua como impuesta o forastera en Cataluña, tal y como hacen los libros escolares nacionalistas. Una violencia simbólica que se ejerce especialmente sobre los hablantes del español pero también sobre los catalanohablantes nativos que se consideran bilingües y sienten el español como lengua suya.

Estos ciudadanos que creen de buena fe que la PL pretende lo mejor para el catalán y que no supone ninguna exclusión del español no son conscientes del rechazo que esta PL causa en muchas personas. Tampoco son conscientes de que, en muchos casos, la PL nacionalista consigue lo contrario de lo que busca: muchas personas que en sus inicios hicieron todo lo posible para que el catalán dejara de ser una lengua de segunda, se descolgaron del proyecto una vez fueron conscientes de lo que en realidad estaba en juego. Otros, venidos de otras partes de España o del extranjero, se sintieron al principio atraídos por el catalán y con deseos de aprenderlo pero la PL impositiva del gobierno catalán les fue quitando las ganas y nunca pudieron hacer suya esta lengua. Otros han sido capaces de dar el paso y aprender la lengua y utilizarla pero lamentando profundamente su politización y su imposición. Ciudadanos anónimos que hablan con amigos del tema pero que se guardarán mucho de expresarlo públicamente.
Desde mi punto de vista, ha llegado la hora de tomar la palabra y hablar. En estos tiempos tan agitados, donde los independentistas han ido tan lejos y han emprendido un camino sin retorno del que no sabemos cómo saldremos, ha llegado el momento de hablar y de hablar todos. Por ello, quería hacer partícipes de mi nuevo proyecto a los lectores de Crónica Global.
Este proyecto consiste en recoger testimonios de personas que están en desacuerdo, padecen o sienten rechazo ante la PL de la Generalitat. ¿Cuáles son sus razones, cómo se sienten, qué relación tendrían con el catalán si las cosas fueran distintas? ¿Cuál ha sido su historia personal con el catalán? ¿Qué es lo que les duele más de la PL? ¿Es posible llegar a amar una lengua cuando tu lengua materna está siendo tratada peyorativamente? ¿Es posible hacer tuya una lengua politizada? ¿Sienten a veces que hablar en castellano en ciertos sitios será mal visto? ¿Piensan que tendrían más oportunidades si fueran catalanohablantes natos? ¿Se sienten ciudadanos de segunda lingüísticamente hablando? Los catalanohablantes nativos críticos ¿sienten vergüenza e incomodidad frente a la PL? ¿Se sienten traidores si expresan su disgusto? Y para todos, ¿qué PL deberíamos poner en práctica para lograr el respeto a los derechos lingüísticos de todos? ¿Cómo podríamos invitar a los hablantes de otras lenguas a hablar catalán en lugar de obligarles a hacerlo?
Así, me gustaría contactar con personas que quieran hablar sobre este tema desde un punto de vista personal. Mi idea es, en un principio, recoger un buen número de testimonios y más adelante, considerar qué formato dar a todas estas experiencias y opiniones. Puede ser un libro o un blog o alguna otra forma de expresión. Ello va a depender de los testimonios y de considerar una vez reunido el material, el mejor medio para hacerlo públicos.
De la misma manera que ellos exigen respeto a su lengua materna, el catalán, también deben comprender que otros pidan respeto para la suya
Muchas veces he pensado que si hay un cambio en las mayorías políticas en Cataluña y tenemos la suerte de que finalmente haya un gobierno no nacionalista, entonces saldrán a la luz muchos testimonios de personas que han sufrido la PL de la Generalitat. Y que esto sería una gran sorpresa para muchos ciudadanos moderados e independentistas de buena fe, a los que nunca se les ha pasado por la mente que, de la misma manera que ellos exigen respeto a su lengua materna, el catalán, también deben comprender que otros pidan respeto para la suya, sea ésta el español u otra. No sabemos cuándo va a haber este cambio político y nada indica que sea próximo sino más bien todo lo contrario. En consecuencia, creo que no es necesario esperar, que podemos hacerlo ahora aunque nos sigamos encontrando con las barreras de siempre para hacer públicos estos puntos de vista. Sin embargo, si obtenemos datos relevantes, encontraremos la manera de hacernos escuchar. Cada vez lo hacemos mejor y Societat Civil Catalana ha sido un gran impulso hacia sentirnos más libres de expresarnos públicamente.
Así, dejo esta dirección de mail opinionspl@gmail.com para todos aquellos que quieran contactar conmigo para hacer una entrevista sobre la PL de la Generalitat. Muchas gracias a todos los que queráis colaborar.
Este artículo fue publicado en Crónica Global (22/10/14)

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